martes, 3 de noviembre de 2009
¡¡¡POR FIN, SALIMOS LOS TRES!!!
Sábado, 31 de octubre 2009:
Quedada a las 8 y media de la mañana debajo del puente de Serrano. Por fin nos reunimos los tres para hacer una ruta -en principio "prometía" más gente, pero Fernando por cuestiones particulares no pudo, a la próxima-.
Salimos, cómo no, hacia Sagunto (ruta para cuando va algún "globero", en este caso José Roig, el pobre no está para mucho más).
Salimos a un ritmo tranquilo hacia Sagunto, sin contratiempos, fácil, con algún apretón mío, para probar, pero a alguien ya se le empezaba a ver que no iba a tener su día, más bien su pesadilla.
Hasta Puzol tranquilo. Después, hasta Sagunto, yo decidí, apretar un poco, porque era un ritmo "cansino", "deprimente", etc. Y ya veía lo que iba a suceder posteriormente, no tiraban cara al aire. Bajaba el ritmo, nos uníamos, volvía a apretar, bajaba, nos volvíamos a unir. A poco de llegar a Sagunto Vicente y yo apretamos un poco, y llegamos al pueblo, con un Josete algo descolgado, diciéndonos que había tenído un percance con alguna piedra, qué se yo (la verdad es que se ha cambiado las ruedas, y se ha puesto unas bastante finas, creyéndose que iba a ir más ligero, pobre incauto, y con gravilla son algo peligrosas). Le esperamos un rato y unos unimos para adentrarnos en el pueblo para llegar a la plaza. Cuando llegamos, raudo, Vicente se para en el bar, y le digo que no, que hacia arriba al castillo (síntoma que el tío Visent no podía ni con el pedal), y él, como un buen deportista, aceptó el reto. Y cogemos las primeras rampas que nos llevan al Teatro Romano, juntos (excepto Josete, que no le echamos cuenta al pobre, que ya tenía bastante). A partir del Teatro empieza el "festival". Tiramos con las rampas más duras, y ¡sorpresa!, el tío Visent, se "clava", se baja de la bici. Yo, extrañado, le pregunto y me cuenta que no puede. Yo sigo hacia arriba, en esa corta, pero dura ascensión. Y llego arriba. Vicente había cogido "aire" y estaba subiendo la última recta de la subida. Llega con un "par" a pesar de su "crisis".
Después de un par de minutos de recuperación, bajamos. Cuando llegamos abajo, Josete se proponía subir. Qué insensato, dónde iba el pobre. Creo que se alegró de vernos para evitarse el infierno de intentar subir un poco, hasta el Teatro -a más no-. En ese lugar nos hicimos las fotografías. Ya estábamos ansiosos de hacernos los "bocatas" tan cojonudos que hacen en el bar de la plaza. Nuestra recompensa. Nos relajamos, nos alimentamos, descansamos (?), comentamos, etc.
Regreso hacia Valencia: Salgo con muchas ganas, con fuerzas casi intactas, con ganas de hacer el trayecto Sagunto-Puzol fuerte. A partir del primer kilómetro ya les pierdo de vista.
Ellos iban "acabados". Josete a su nivel (ya es bastante hacerse la etapa). Vicente, qué era de aquel Vicente que me puso en apuros en el Garbí. Estaba "hundido". Qué extraña era esa situación. En fin, días malos los puede tener cualquiera.
Llego a Puzol, no llegan. Decido retroceder, al rato, les veo, y me uno a ellos. Aquello era un calvario.
Pensaba que se podían recuperar. Pero no, aquello era tremendo. Desde Puzol a Valencia, fue lo mismo, yo tiraba, ellos atrás, muy atrás, ni podían con el casco. Yo, claro, para entrenarme un poco, esprintaba 200 metros, regresaba. Así bastantes veces, para no enfriarme, je, je, je... qué cabroncete soy, espero que disculpen mi "vacile". Sólo hubo un amago de orgullo personal por parte de Vicente en Alboraya que me esprintó -fue su última reserva-. Hasta Valencia, paso tortuguero...
En fin, espero que mis amigachos tomen esta crónica como algo divertida. No quiero humillarles, ja, ja, ja. La próxima salida se vengarán.
Lo que verdaderamente cuenta es que siempre que salimos lo pasamos muy bien. Somos un panda de tíos sanos.
La próxima, más... Un saludo.
lunes, 12 de octubre de 2009
VALENCIA-CARTUJA PORTACOELI (82 Km.)




12 octubre 2009:
Quedamos a las 9 de la mañana, debajo del puente de Serranos, para salir Vicente Bou y José Aragón -tenía la esperanza de que se uniese el valiente Fernando, que ya es medio ciclista, al nivel de José Roig (?), pero quehaceres particulares se lo ha impedido, la próxima vez será-. Salimos sobre las 9 y cuarto dirección a la Calderona, por las caóticas calles de la ciudad para enlazar el carril-bici de Alboraya. Mientras rodamos a un ritmo bastante "nervioso". Me comenta Vicente que tiene "mono" de bici, que está dos semanas sin tocarla, y pienso, uff, peligro me va a dar caña. Y efectivamente, ya saliendo de Massamagrell impone un ritmo frenético, asfixiante, joder este tío tiene queroseno en las piernas -aunque le falta un poco de diesel, para aguantar más-, me quedo atrás. Nos desviamos hacia el Corralet, a muy buen ritmo. Tramo hasta Náquera, rompepiernas, más subiendo que bajando. Llegamos a Náquera, y nos comemos un plátano, nos quitamos unos cuantos mocos (el resfriado nos pasa factura) y continuamos dirección PortaCoeli, llegamos al desvío de PortaCoeli antes de Serra, y a partir de ahí empieza mi calvario (eso sí, contemplando un paisaje muy bonito), el tío Visent aprieta de lo lindo, yo sufro, hago lo imposible por no perderle de vista en el horizonte (pienso, este tío es un animal, qué bestia, está "dopao", je, je...). Pasamos el puerto de Las Canteras de 6 kilómetros, vertiente más suave, llegamos (bueno, llega y me espera) al desvío Bétera-Cartuja. Nos desviamos hacia la Cartuja, se hace duro, varios kilómetros de subida, el "caníbal" Vicente tirando de lo lindo, yo sufriendo para no perderle de vista, hasta que llegamos entre cipreses a la Cartuja y nos hacemos varias fotos y contemplando la "vida" que se "mama" esa gente, qué envidia. Al cabo de un rato volvemos por el mismo sitio, hasta el cruce del puerto de las Canteras bajada. Vicente bajando como un loco, yo "guardando" los cojones en la garganta. Tomamos las Canteras, otros 6 km. pero ahora se sube más que se baja, más duro, y el tío Visent, como si estuviera poseído por la "bicha", tira como un condenado. Me deja atrás, no puedo seguirle, yo a mi marcha, esperando que en algún momento "reviente" el jodío. Salimos de las Canteras, medio fundidos, con ganas de almorzar en Náquera. Hasta Náquera todo bajada, muy rápido bajamos, más enlazados.
Llegamos a un bar y nos "pegamos" entre pecho y espalda un bocata de tortilla de atún, con sus cacaos, aceitunas y cerveza, y mi carajillete, por supuesto. Reponemos fuerzas, bueno eso creía, porque de ahí hasta Valencia empieza el calvario del tío Visent (vuelve a sucumbir por sus exhibiciones). No me lo puedo creer, el intratable, el caníbal, el machaca... me faltan adjetivos, empieza a derrumbarse como un gigante de pies de barro -qué cabroncete soy, perdona Visent-. Yo sigo bastante entero (no es coña) y después de verle así, je, je, je..., me crezco más. Le empiezo a meter pequeños latigazos, él resopla, hace la goma... Ufff, está jodío. Salimos del Corralet y enlazamos con la carretera de Náquera hacia Massamagrell. Llegamos al pueblo, y en una subida que hay en el polígono, esprintamos los dos, estamos parejos, pero en ese momento me hace trampa, me frena con la mano para ganarme. Tramposooooo. A partir de ahí ya no tengo piedad, le aprieto estoy siempre en cabeza, el se descuelga (qué alegría, poder hacerle yo lo que él me ha hecho). Ya hasta nuestra despedida en Valencia ya es un "padecimiento" por parte de Vicente. Llega muy justo. Ha pagado sus "alegrías". Nos despedimos con un apretón de manos y un hasta pronto.
Post-crónica: Este relato está hecho con toda mi admiración hacia mi amigo Vicente, un gran deportista con una fuerza impresionante.
martes, 22 de septiembre de 2009
VALENCIA-GARBI-VALENCIA (85 km)











19 de septiembre de 2009
Vuelve mojamaypedal a la ruta (después de más de 3 meses), y con una etapa muy bonita.
Salimos Vicente Bou y José Aragón (un servidor), faltando José Roig, que el pobre no está para muchos trotes, pobrecillo, tenemos que recuperarlo, ya que no puede ni con los “globeros”, tenemos que programar una “etapilla” muy llana, tal vez cuesta abajo, y corta, muy corta, para darle vida a sus piernas... y a su amor propio. Poco a poco, como el enfermo que sale de la uvi... espero que no esté muerto, deportivamente hablando. Es broma, je, je, je.
Bueno, volviendo a la etapa: Salimos a las 8 de la mañana desde el comienzo del carril-bici de la Vía Xurra, con una mañana espectacular, sin frío ni calor, con hambre de comernos los kilómetros. Empezamos con ritmo tranquilo, llegando a Massamagrell, saliendo por el polígono industrial para coger la carretera a Náquera. Llegamos a la gasolinera y nos desviamos a la derecha para coger la Urbanización Bonanza (empieza la carretera a empinarse un poco) e inmediatamente el desvío por el Corralet. Pasando el Corralet empieza a endurecerse un poco, con subidas y bajadas constantes –vaya espectáculo de Vicente Bou, bajaba “cagando leches”, yo no podía seguirle–, y las últimas que nos acerca a Náquera son las más duras. Llegamos al cruce con Náquera y “tiramos” hacia Serra. Vicente empieza a dar muestras de su fortaleza física, se crece con las primeras rampas del Oronet (¡vaya con el pollo!)... Empiezo a quedarme un poco atrás. Llegamos al cruce con Porta Coeli, y decidimos seguir hacia Serra. Llegamos al pueblo, y empezamos a subir juntos las duras rampas hasta la salida del mismo. Continuamos la ascensión con Vicente Bou tirando con su habitual fuerza, haciéndome pasar “apurillos”, comentándole que es un puerto de segunda categoría y él jactándose de que no es para tanto (cómo se nota el poderío). Llegamos al manantial del Marianet, a 1,5 km. de la cima del Oronet. Nos refrescamos y contemplamos las bondades de ese maravilloso manantial. Ya hidratados, continuamos la subida (la parte más dura del Oronet) y coronamos. Le comento a Vicente que estamos a 500 metros a nivel del mar y no se lo cree. Serra ya está a más de 300 metros. Yo insisto. Vicente, tienes que informarte... je, je, je. Está tan fuerte que se cree que llanea... Me propone seguir la ascensión al Garbí. Y seguimos hacia arriba con buen ritmo, con un Vicente implacable, poderoso... Yo continúo a mi ritmo, conservando fuerzas, por detrás de él a 50 metros más o menos... En las últimas rampas del Garbí aprieto un poco y me uno a él. Enfilamos la bajada que nos lleva al parking de la cima y Vicente (cómo no) baja como un diablo, dejándome atrás. Coronando el primero. A continuación me propone subir arriba, a la piedra, a la cima, por el camino de tierra. No estábamos solos, habían 3 chavales, ciclistas, uno de ellos campeón de ruta en bicicleta de discapacitados. Empezó el éxtasis, qué maravilloso, contemplar la majestuosidad de la naturaleza, desde esa altura el horizonte, al fondo el mar, Valencia, Sagunto, el castillo (que insignificante desde allí arriba), Segart, etc. Estas cosas son las que te hacen sentirte bien, qué bonita es la naturaleza y qué poco la valoramos. Ver lo insignificante que eres, lo vulnerable. Estábamos felices.
Después de contemplar esas magníficas vistas y hacernos las fotos, decidimos bajar a Segart, con caras de felicidad. Aún hay pequeñas rampas hasta que la carretera se pone cuesta abajo (¡vaya! pendientes de más del 20%), y Vicente se vuelve loco, pero loco de verdad, baja a 70 Km/hora, qué barbaridad, es un suicida, desaparece de mi vista. Yo bajo a 50 Km/hora, y con el acojono. ¡Ufff! Llego a Segart y Vicente esperándome. Me bajo los cojones de la garganta y me los acoplo. Nos metemos en el pueblo y directos al bar a “meternos” entre pecho y espalda el merecido almuerzo. Nuestro “bocata” de tortilla de patatas, con cacahuetes y olivas, y dos tercios. Después mi carajillo y dos cigarritos, para que digan que los que fumamos no aguantamos. A continuación, seguimos bajando hasta la rotonda de Albalat dels Tarongers, muy buena carretera, y, cómo no, Visent, lanzado como una bala, vuelve a dejarme atrás. Se acabó la bajada. Enfilamos Gilet, sube y baja. Me encontraba muy bien. No acusaba cansancio. Decido probar al omnipresente Visent, con nuestro típico “mic”, “mic”. Le hago un pequeño ataque, y ¡sorpresa!, veo que el tío Visent se queda un poco descolgado, y pienso: “será un espejismo”. Volvemos a juntarnos, marcando un ritmo frenético, relevos. En la entrada de Gilet, cuesta arriba, decido “probarle” –je, je, je, qué cabroncete soy–, aprieto y otra vez, el gran Visent se queda un poco descolgado. Uy, uy, uy... pienso, el que iba sobrado en la primera parte del recorrido está haciendo “aguas”, le está llegando el “tío del mazo” que le ha dado un mazazo. Salimos de Gilet, marcando un ritmo fuerte, apretando. Vicente aguantaba bien el ritmo, pero sufriendo. Íbamos 24/25/26 km/hora media, así hasta Valencia. Para ser sincero, yo me encontraba muy bien, no tenía acumulación de fatiga. Así llegamos a Puzol. De Puzol a Valencia carril-bici, buen ritmo.
Llegamos al final, a Valencia, con unos rostros satisfechos de haber realizado una preciosa etapa, y haber contemplado esa NATURALEZA que debemos disfrutar y cuidar todos... Un apretón de manos y quedamos para el Día de la Bicicleta del día suguiente...
Viva la Naturaleza y la bicicleta.
lunes, 8 de junio de 2009
Etapa al Castillo de Sagunto día 06/06/09
Aquí estamos otra vez contando la etapa que más nos gusta, la del Castillo de Sagunto. Como es habitual, no pudímos ir los tres, los dos Joses y Vicente. La salida fue a las ocho menos cuarto de la mañana, nuevamente desde el puente de la peineta, y haciendo el recorrido un poco más largo, al final 78 kilómetros. La ida bastante bien, y la vuelta José Roig, para variar, bastante asfisiado. En cuanto a José Aragón, como siempre, en su línea ascendente, es decir, cada vez más fuerte. Para él estas etapas le están quedando pequeñas.
Por cierto, merecido almuerzo en el bar de los cazadores de Sagunto, muy bueno y barato.
Os adjuntamos fotografías y videos de la etapa. Esperamos que os gusten.
Saludos a todos.
lunes, 11 de mayo de 2009
Salida al Castillo de Sagunto (J. Roig y J. Aragón)
Domingo, 10 de mayo de 2009:
Otra ruta sin la totalidad de la peña. Faltaba el tío Visent. ¡A ver cuándo salimos los tres!
Salida a las 8,15 de la mañana desde el puente de la Peineta, con mañana plomiza y temperatura buena (ni frío ni calor). Expectante por saber el comportamiento de Josete, ya que era una ruta bastante larga para él. Llegamos a Alboraya y enfilamos hacia Sagunto a ritmo tranquilo. Cuando llegamos, empezamos a deleitarnos con el castillo. Buscamos la subida. Ahí empieza el suplicio, sobre todo para Josete. Le digo que me espere, y empiezo a subir con sufrimiento, pero buenas sensaciones. Me voy acordando de Vicente Bou, de aquella subida que hicimos los dos, en la que me hizo sacar la lengua. Llego arriba y raudo bajo para contactar con Josete, y me lo veo abajo. Entonces decidimos subir hasta lo que él pudiera y llegamos hasta la fachada del teatro. Le comento que vuelvo a subir. La segunda ascensión iba mejor. Josete se veía frustrado porque no podía subir. Le digo que no se preocupe. Le doy ánimos. Que ya ha hecho bastante con llegar y tener que volver. Que no es moco de pavo para alguien que no coge la bicicleta. Ni que fuera Pantani, el tío, je, je, je. Ya verás que con el tiempo y bastante entrenamiento lo subirás, aunque sea con las tripas, ja, ja, ja. Bajamos para llegar a la plaza y meternos en el bar para almorzar. Almuerzo cojonudo, nos metimos un "piazo" de tortilla de patatas con cebolla de puta madre, de las mejores que he comido, cerverza y café. Estuvimos un buen rato. Nos relajamos bastante.
Vuelta hacia Valencia. Hay ya empieza el tío Josete a pasarlas un poquito "putas", va haciendo la goma, tengo que aflojar. Voy girando la cabeza y dándole ánimos, diciéndole cómo iba, me decía que bien, más adelante ya no tan bien... Yo de vez en cuando necesitaba subir el ritmo y darme un poco de "caña". Aceleraba y Josete intentaba seguirme, giraba la cabeza y lo tenía detrás, será posible, al rato volvía a girar la cabeza, y entonces... ya sólo veía un pegote al fondo. Volvía a aflojar, enlazábamos le decía qué tal y el bien, bien... no tan bien. Por fin llegamos a Valencia, y Josete ya sentía las secuelas de la etapa. Seguimos hasta el río y allí nos despedimos con un fuerte abrazo. Y no sin antes decirle (sin cachondeo) que estaba sorprendido por su gran rendimiento. Que pocos hacían lo que él había hecho sin entrenamiento. Es verdad, le echó un par de cojones... Hurra por el tío Juseppe.
Total: 70 Kilómetros.
PD: Nos olvidamos la cámara, qué putada, no pudimos inmortalizar esta gran etapa, qué pena. Bueno, ya habrán otras.
Otra ruta sin la totalidad de la peña. Faltaba el tío Visent. ¡A ver cuándo salimos los tres!
Salida a las 8,15 de la mañana desde el puente de la Peineta, con mañana plomiza y temperatura buena (ni frío ni calor). Expectante por saber el comportamiento de Josete, ya que era una ruta bastante larga para él. Llegamos a Alboraya y enfilamos hacia Sagunto a ritmo tranquilo. Cuando llegamos, empezamos a deleitarnos con el castillo. Buscamos la subida. Ahí empieza el suplicio, sobre todo para Josete. Le digo que me espere, y empiezo a subir con sufrimiento, pero buenas sensaciones. Me voy acordando de Vicente Bou, de aquella subida que hicimos los dos, en la que me hizo sacar la lengua. Llego arriba y raudo bajo para contactar con Josete, y me lo veo abajo. Entonces decidimos subir hasta lo que él pudiera y llegamos hasta la fachada del teatro. Le comento que vuelvo a subir. La segunda ascensión iba mejor. Josete se veía frustrado porque no podía subir. Le digo que no se preocupe. Le doy ánimos. Que ya ha hecho bastante con llegar y tener que volver. Que no es moco de pavo para alguien que no coge la bicicleta. Ni que fuera Pantani, el tío, je, je, je. Ya verás que con el tiempo y bastante entrenamiento lo subirás, aunque sea con las tripas, ja, ja, ja. Bajamos para llegar a la plaza y meternos en el bar para almorzar. Almuerzo cojonudo, nos metimos un "piazo" de tortilla de patatas con cebolla de puta madre, de las mejores que he comido, cerverza y café. Estuvimos un buen rato. Nos relajamos bastante.
Vuelta hacia Valencia. Hay ya empieza el tío Josete a pasarlas un poquito "putas", va haciendo la goma, tengo que aflojar. Voy girando la cabeza y dándole ánimos, diciéndole cómo iba, me decía que bien, más adelante ya no tan bien... Yo de vez en cuando necesitaba subir el ritmo y darme un poco de "caña". Aceleraba y Josete intentaba seguirme, giraba la cabeza y lo tenía detrás, será posible, al rato volvía a girar la cabeza, y entonces... ya sólo veía un pegote al fondo. Volvía a aflojar, enlazábamos le decía qué tal y el bien, bien... no tan bien. Por fin llegamos a Valencia, y Josete ya sentía las secuelas de la etapa. Seguimos hasta el río y allí nos despedimos con un fuerte abrazo. Y no sin antes decirle (sin cachondeo) que estaba sorprendido por su gran rendimiento. Que pocos hacían lo que él había hecho sin entrenamiento. Es verdad, le echó un par de cojones... Hurra por el tío Juseppe.
Total: 70 Kilómetros.
PD: Nos olvidamos la cámara, qué putada, no pudimos inmortalizar esta gran etapa, qué pena. Bueno, ya habrán otras.
sábado, 2 de mayo de 2009
Valencia-Olocau-Valencia (Vicente Bou y José Aragón)











Viernes, 1 de mayo de 2009:
A las ocho de la mañana quedamos en el puente de Serrano. Partimos por el el cauce hasta Nuevo Centro para coger el Metro que nos llevaría hacia Bétera.
Llegada a Bétera y comenzamos a darle a los pedales hacia Olocau, con muchos ciclistas de por medio. Con un poco de fresquito y buena marcha.
Antes de llegar a Olocau nos desviamos hacia la Urbanización La Lloma, para iniciar la ascensión de kilómetro y medio -bonita ascensión con rampas duras-. Llegamos arriba y divisamos una bonita vista, se veía al fondo Llíria, Marines, Casinos, La Calderona, el Montgó, hasta el Montdúver. Las fotos son de ahí. El tío Visent se conocía todo lo que se oteaba desde allí, es el "geógrafo" Visent.
Bajamos e iniciamos la marcha hacia Olocau -empieza a "picar" hacia arriba-. Llegamos al pueblo y buscamos un bar para almorzar. Buen almuerzo, tranquilo y económico. Nos relajamos un buen rato.
Regreso hacia Bétera. Vicente me comenta que se ha dejado el bidón de bebida arriba de La Lloma. Decidimos volver a subir. Subida a buen ritmo. Vicente tirando, y yo detrás (cada vez más igualados, je, je, je).
Bajada y dirección a Bétera. Haciendo una contrarreloj con relevos. Empieza a llover un poco. A buen ritmo llegamos a Bétera y esperamos el tranvía para volver a Valencia.
Bajamos en Nuevo Centro. Bajamos al río y en el puente de Serrano nos despedimos hasta la próxima con un apretón de manos. Al final, casi 60 kilómetros.
domingo, 12 de abril de 2009
Valencia-Puzol. José Aragón y José Roig
Sábado, 4 de abril de 2009:
Salimos a las 8,15 de la mañana desde el Puente de la Peineta dirección a Puzol, por la vía Augusta, hasta llegar al comienzo del término de Sagunto. Vuelta por el carril-bici. Total: Casi 60 km. Parada en el "Pesca" (Alboraya) para hacernos un café.
Salida de entrenamiento y de test para José Roig -se comportó como un "jabato"-. La próxima vez intentará hasta Sagunto. Seguro que lo conseguirá.
domingo, 22 de marzo de 2009
Valencia-Castillo Sagunto-Valencia
Domingo, 22 de marzo de 2009. Primera salida como peña.
Faltaba José Roig. Muy a pesar nuestro, no está en condiciones aún, al "pobre" le faltan unos cuantos kilómetros de entrenamiento. Que no se preocupe que todo llegará, le estaremos esperando.
Vicente Bou y José Aragón quedan a las 7,15 horas en el inicio de la vía Xurra para salir hacia el Castillo de Sagunto. Entre que nos saludamos y hablamos un poco de nuestras cosas se hacen las 7,30 horas. Mañana estupenda para ir en bici. Partimos con ritmo tranquilo. Decidimos ir por el carril bici hasta Puzol. Empieza a dolerle el culo a Visent. De Puzol a Sagunto, también a ritmo tranquilo. Llegamos a Sagunto y empezamos a contemplar ese extraordinario castillo y enfilamos las calles rodeándole hasta llegar a la Plaza Major. Cogemos una calle muy empinada, por cierto, y comenzamos a subir. Después del esfuerzo vimos (incautos) que no llevaba al castillo. Vuelta para abajo, otra vez a la plaza. Cuando vimos unas señales que indicaban la dirección de la subida, y contentos fuimos hacia allí. Ya se veía desde un principio que iba a ser una subida muy dura. Ya empezaba a empinarse la calle hasta llegar a la fachada del Teatro. A partir de ahí empieza la subida real (450 metros), corta pero muy exigente, con rampas cercanas al 18 por ciento. He ahí que Vicente, el "gran Visent", empieza a tirar -¡madre mía, cómo tira!-. Me va dejando atrás a pesar de mi empeño. Llegamos a la herradura, él se espera un poco, quedan 200 metros, se ve la puerta del castillo y Visent vuelve a "soltar lastre" (jodido). Yo, aprieto el culo e intento seguirle, no puedo. Y llegar primero "el omnipresente" Vicente Bou. A 12 segundos (contados de memoria) llego yo. ¡¡Por fin!! Subí con plato pequeño y corona del 20, creo que tenía que haber metido un 23. Bueno, está bien, no me quejo. Vicente, plato pequeño y corona, creo, 26.
Nos deleitamos con las vistas, el castillo y las oquedades que hay en las rocas (supuestamente ¿refugios antiguos?) Nos hacemos las fotos de turno, recuerdo de nuestra pequeña (o grande, según lo mires) "hazaña", para nuestro blog de mojamaypedal.
Después de lo comentado, decidimos irnos al bar de la plaza a almorzar. Bajando con cuidado, eso sí. Vimos en la puerta del bar unas bicicletas. Y entramos, y ¡sorpresa! Estaban almorzando una "colla" de amiguetes -Pepe, David y Miguel, un hombre de 70 años, ¡admirable!, quería subir al castillo, qué loco, se lo quité de la cabeza-con los que había salido un par de veces, y nos sentamos con ellos. Después del almuerzo -muy bueno por cierto, nos pusimos las "botas", incluido carajillo-, decidimos ir juntos los cinco, no sin antes oír el "pegote" del Visent de que quería volver a subir al Castillo. Olé tus huevos. Le dije que otro día. ¡¡Ufff!!
Partimos hacia Valencia con un ritmo bastante bueno. Miguel se quedaba un poco atrás en las cuestas -es normal, ¡¡son 70 años!!-. A partir de ahí, Vicente y yo decidimos picarnos un poco. Yo atacaba a Vicente y él me replicaba fuerte, muy fuerte, se me hacía imposible seguirle. En una de esos "ataques" se puso a 36-37 km/hora y yo 33-34, imposible no podía alcanzarle. Algún día me "vengaré", je, je, je.
Al llegar a Puzol, fuimos por la carretera (joder, con los coches). A un buen ritmo. Vicente se quedó atrás con el "abuelo" Miguel dándole a la "charreta" (mira que habla el "abuelo"), tuvo que aguantar estoicamente sus batallitas.
Salimos a Meliana y cogimos el carril-bici. A partir de ahí, empezamos a ver a "dominguiles", qué horror, son más peligrosos... hasta el Barranco de Carraixet. Allí nos despedimos de esta "gente" hasta próximas salidas. De ahí hasta el final del carril a un ritmo frenético. El tío Visent parecía correcaminos, me pasaba como una bala, enlazábamos, le atacaba, me volvía, a pasar el tío "jodío", hasta que faltando unos 300 metros le ataco para ganar la etapa, pero el tío me alcanza y me sobrepasa, parecía "mic" mic" el pollo. Entra en meta alzando los brazos y yo cabizbajo me tengo que conformar con esta derrota, pero honrosa. Ya veremos en rutas de más fondo quién gana. En fin, todo en plan sanote y sin ninguna competencia. Felicitándole por su nuevo y cojonudo trabajo, nos despedimos con un apretón de manos, como dos grandes deportistas que aman este deporte y la naturaleza y hasta la próxima...
Aquí dejo varias fotos de nuestra salida.
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