lunes, 11 de mayo de 2009

Salida al Castillo de Sagunto (J. Roig y J. Aragón)

Domingo, 10 de mayo de 2009:
Otra ruta sin la totalidad de la peña. Faltaba el tío Visent. ¡A ver cuándo salimos los tres!
Salida a las 8,15 de la mañana desde el puente de la Peineta, con mañana plomiza y temperatura buena (ni frío ni calor). Expectante por saber el comportamiento de Josete, ya que era una ruta bastante larga para él. Llegamos a Alboraya y enfilamos hacia Sagunto a ritmo tranquilo. Cuando llegamos, empezamos a deleitarnos con el castillo. Buscamos la subida. Ahí empieza el suplicio, sobre todo para Josete. Le digo que me espere, y empiezo a subir con sufrimiento, pero buenas sensaciones. Me voy acordando de Vicente Bou, de aquella subida que hicimos los dos, en la que me hizo sacar la lengua. Llego arriba y raudo bajo para contactar con Josete, y me lo veo abajo. Entonces decidimos subir hasta lo que él pudiera y llegamos hasta la fachada del teatro. Le comento que vuelvo a subir. La segunda ascensión iba mejor. Josete se veía frustrado porque no podía subir. Le digo que no se preocupe. Le doy ánimos. Que ya ha hecho bastante con llegar y tener que volver. Que no es moco de pavo para alguien que no coge la bicicleta. Ni que fuera Pantani, el tío, je, je, je. Ya verás que con el tiempo y bastante entrenamiento lo subirás, aunque sea con las tripas, ja, ja, ja. Bajamos para llegar a la plaza y meternos en el bar para almorzar. Almuerzo cojonudo, nos metimos un "piazo" de tortilla de patatas con cebolla de puta madre, de las mejores que he comido, cerverza y café. Estuvimos un buen rato. Nos relajamos bastante.
Vuelta hacia Valencia. Hay ya empieza el tío Josete a pasarlas un poquito "putas", va haciendo la goma, tengo que aflojar. Voy girando la cabeza y dándole ánimos, diciéndole cómo iba, me decía que bien, más adelante ya no tan bien... Yo de vez en cuando necesitaba subir el ritmo y darme un poco de "caña". Aceleraba y Josete intentaba seguirme, giraba la cabeza y lo tenía detrás, será posible, al rato volvía a girar la cabeza, y entonces... ya sólo veía un pegote al fondo. Volvía a aflojar, enlazábamos le decía qué tal y el bien, bien... no tan bien. Por fin llegamos a Valencia, y Josete ya sentía las secuelas de la etapa. Seguimos hasta el río y allí nos despedimos con un fuerte abrazo. Y no sin antes decirle (sin cachondeo) que estaba sorprendido por su gran rendimiento. Que pocos hacían lo que él había hecho sin entrenamiento. Es verdad, le echó un par de cojones... Hurra por el tío Juseppe.
Total: 70 Kilómetros.
PD: Nos olvidamos la cámara, qué putada, no pudimos inmortalizar esta gran etapa, qué pena. Bueno, ya habrán otras.

sábado, 2 de mayo de 2009

Valencia-Olocau-Valencia (Vicente Bou y José Aragón)













Viernes, 1 de mayo de 2009:
A las ocho de la mañana quedamos en el puente de Serrano. Partimos por el el cauce hasta Nuevo Centro para coger el Metro que nos llevaría hacia Bétera.
Llegada a Bétera y comenzamos a darle a los pedales hacia Olocau, con muchos ciclistas de por medio. Con un poco de fresquito y buena marcha.
Antes de llegar a Olocau nos desviamos hacia la Urbanización La Lloma, para iniciar la ascensión de kilómetro y medio -bonita ascensión con rampas duras-. Llegamos arriba y divisamos una bonita vista, se veía al fondo Llíria, Marines, Casinos, La Calderona, el Montgó, hasta el Montdúver. Las fotos son de ahí. El tío Visent se conocía todo lo que se oteaba desde allí, es el "geógrafo" Visent.
Bajamos e iniciamos la marcha hacia Olocau -empieza a "picar" hacia arriba-. Llegamos al pueblo y buscamos un bar para almorzar. Buen almuerzo, tranquilo y económico. Nos relajamos un buen rato.
Regreso hacia Bétera. Vicente me comenta que se ha dejado el bidón de bebida arriba de La Lloma. Decidimos volver a subir. Subida a buen ritmo. Vicente tirando, y yo detrás (cada vez más igualados, je, je, je).
Bajada y dirección a Bétera. Haciendo una contrarreloj con relevos. Empieza a llover un poco. A buen ritmo llegamos a Bétera y esperamos el tranvía para volver a Valencia.
Bajamos en Nuevo Centro. Bajamos al río y en el puente de Serrano nos despedimos hasta la próxima con un apretón de manos. Al final, casi 60 kilómetros.