Domingo, 10 de mayo de 2009:
Otra ruta sin la totalidad de la peña. Faltaba el tío Visent. ¡A ver cuándo salimos los tres!
Salida a las 8,15 de la mañana desde el puente de la Peineta, con mañana plomiza y temperatura buena (ni frío ni calor). Expectante por saber el comportamiento de Josete, ya que era una ruta bastante larga para él. Llegamos a Alboraya y enfilamos hacia Sagunto a ritmo tranquilo. Cuando llegamos, empezamos a deleitarnos con el castillo. Buscamos la subida. Ahí empieza el suplicio, sobre todo para Josete. Le digo que me espere, y empiezo a subir con sufrimiento, pero buenas sensaciones. Me voy acordando de Vicente Bou, de aquella subida que hicimos los dos, en la que me hizo sacar la lengua. Llego arriba y raudo bajo para contactar con Josete, y me lo veo abajo. Entonces decidimos subir hasta lo que él pudiera y llegamos hasta la fachada del teatro. Le comento que vuelvo a subir. La segunda ascensión iba mejor. Josete se veía frustrado porque no podía subir. Le digo que no se preocupe. Le doy ánimos. Que ya ha hecho bastante con llegar y tener que volver. Que no es moco de pavo para alguien que no coge la bicicleta. Ni que fuera Pantani, el tío, je, je, je. Ya verás que con el tiempo y bastante entrenamiento lo subirás, aunque sea con las tripas, ja, ja, ja. Bajamos para llegar a la plaza y meternos en el bar para almorzar. Almuerzo cojonudo, nos metimos un "piazo" de tortilla de patatas con cebolla de puta madre, de las mejores que he comido, cerverza y café. Estuvimos un buen rato. Nos relajamos bastante.
Vuelta hacia Valencia. Hay ya empieza el tío Josete a pasarlas un poquito "putas", va haciendo la goma, tengo que aflojar. Voy girando la cabeza y dándole ánimos, diciéndole cómo iba, me decía que bien, más adelante ya no tan bien... Yo de vez en cuando necesitaba subir el ritmo y darme un poco de "caña". Aceleraba y Josete intentaba seguirme, giraba la cabeza y lo tenía detrás, será posible, al rato volvía a girar la cabeza, y entonces... ya sólo veía un pegote al fondo. Volvía a aflojar, enlazábamos le decía qué tal y el bien, bien... no tan bien. Por fin llegamos a Valencia, y Josete ya sentía las secuelas de la etapa. Seguimos hasta el río y allí nos despedimos con un fuerte abrazo. Y no sin antes decirle (sin cachondeo) que estaba sorprendido por su gran rendimiento. Que pocos hacían lo que él había hecho sin entrenamiento. Es verdad, le echó un par de cojones... Hurra por el tío Juseppe.
Total: 70 Kilómetros.
PD: Nos olvidamos la cámara, qué putada, no pudimos inmortalizar esta gran etapa, qué pena. Bueno, ya habrán otras.
lunes, 11 de mayo de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario