lunes, 12 de octubre de 2009

VALENCIA-CARTUJA PORTACOELI (82 Km.)





12 octubre 2009:
Quedamos a las 9 de la mañana, debajo del puente de Serranos, para salir Vicente Bou y José Aragón -tenía la esperanza de que se uniese el valiente Fernando, que ya es medio ciclista, al nivel de José Roig (?), pero quehaceres particulares se lo ha impedido, la próxima vez será-. Salimos sobre las 9 y cuarto dirección a la Calderona, por las caóticas calles de la ciudad para enlazar el carril-bici de Alboraya. Mientras rodamos a un ritmo bastante "nervioso". Me comenta Vicente que tiene "mono" de bici, que está dos semanas sin tocarla, y pienso, uff, peligro me va a dar caña. Y efectivamente, ya saliendo de Massamagrell impone un ritmo frenético, asfixiante, joder este tío tiene queroseno en las piernas -aunque le falta un poco de diesel, para aguantar más-, me quedo atrás. Nos desviamos hacia el Corralet, a muy buen ritmo. Tramo hasta Náquera, rompepiernas, más subiendo que bajando. Llegamos a Náquera, y nos comemos un plátano, nos quitamos unos cuantos mocos (el resfriado nos pasa factura) y continuamos dirección PortaCoeli, llegamos al desvío de PortaCoeli antes de Serra, y a partir de ahí empieza mi calvario (eso sí, contemplando un paisaje muy bonito), el tío Visent aprieta de lo lindo, yo sufro, hago lo imposible por no perderle de vista en el horizonte (pienso, este tío es un animal, qué bestia, está "dopao", je, je...). Pasamos el puerto de Las Canteras de 6 kilómetros, vertiente más suave, llegamos (bueno, llega y me espera) al desvío Bétera-Cartuja. Nos desviamos hacia la Cartuja, se hace duro, varios kilómetros de subida, el "caníbal" Vicente tirando de lo lindo, yo sufriendo para no perderle de vista, hasta que llegamos entre cipreses a la Cartuja y nos hacemos varias fotos y contemplando la "vida" que se "mama" esa gente, qué envidia. Al cabo de un rato volvemos por el mismo sitio, hasta el cruce del puerto de las Canteras bajada. Vicente bajando como un loco, yo "guardando" los cojones en la garganta. Tomamos las Canteras, otros 6 km. pero ahora se sube más que se baja, más duro, y el tío Visent, como si estuviera poseído por la "bicha", tira como un condenado. Me deja atrás, no puedo seguirle, yo a mi marcha, esperando que en algún momento "reviente" el jodío. Salimos de las Canteras, medio fundidos, con ganas de almorzar en Náquera. Hasta Náquera todo bajada, muy rápido bajamos, más enlazados.
Llegamos a un bar y nos "pegamos" entre pecho y espalda un bocata de tortilla de atún, con sus cacaos, aceitunas y cerveza, y mi carajillete, por supuesto. Reponemos fuerzas, bueno eso creía, porque de ahí hasta Valencia empieza el calvario del tío Visent (vuelve a sucumbir por sus exhibiciones). No me lo puedo creer, el intratable, el caníbal, el machaca... me faltan adjetivos, empieza a derrumbarse como un gigante de pies de barro -qué cabroncete soy, perdona Visent-. Yo sigo bastante entero (no es coña) y después de verle así, je, je, je..., me crezco más. Le empiezo a meter pequeños latigazos, él resopla, hace la goma... Ufff, está jodío. Salimos del Corralet y enlazamos con la carretera de Náquera hacia Massamagrell. Llegamos al pueblo, y en una subida que hay en el polígono, esprintamos los dos, estamos parejos, pero en ese momento me hace trampa, me frena con la mano para ganarme. Tramposooooo. A partir de ahí ya no tengo piedad, le aprieto estoy siempre en cabeza, el se descuelga (qué alegría, poder hacerle yo lo que él me ha hecho). Ya hasta nuestra despedida en Valencia ya es un "padecimiento" por parte de Vicente. Llega muy justo. Ha pagado sus "alegrías". Nos despedimos con un apretón de manos y un hasta pronto.

Post-crónica: Este relato está hecho con toda mi admiración hacia mi amigo Vicente, un gran deportista con una fuerza impresionante.

1 comentario:

  1. Señor Visent, ante un decaimiento u pájara un ciclista nunca puede hacer trampas, ¿cómo se te ocurre apretar el freno de la bici de Jusepino... Ante una situación así, lo único que se puede hacer es reconocer la derrota y encajarla con la mayor deportividad posible. En este caso el diesel ganó al queroseno. Ojito con Jusepino que él va callado, paso a paso como las hormigas, pero al acecho como el tigre de bengala y ¡zas!, cuando menos te lo esperas pega el acelerón. No se lo que hubiera dado por ver vuestra etapa. Espero que dos Fénix de los ingenios del ciclismo sepan aguantar sus arrebatos y respetar a los humildes del grupo cuando salgamos todos juntos.
    Saludos

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