martes, 3 de noviembre de 2009
¡¡¡POR FIN, SALIMOS LOS TRES!!!
Sábado, 31 de octubre 2009:
Quedada a las 8 y media de la mañana debajo del puente de Serrano. Por fin nos reunimos los tres para hacer una ruta -en principio "prometía" más gente, pero Fernando por cuestiones particulares no pudo, a la próxima-.
Salimos, cómo no, hacia Sagunto (ruta para cuando va algún "globero", en este caso José Roig, el pobre no está para mucho más).
Salimos a un ritmo tranquilo hacia Sagunto, sin contratiempos, fácil, con algún apretón mío, para probar, pero a alguien ya se le empezaba a ver que no iba a tener su día, más bien su pesadilla.
Hasta Puzol tranquilo. Después, hasta Sagunto, yo decidí, apretar un poco, porque era un ritmo "cansino", "deprimente", etc. Y ya veía lo que iba a suceder posteriormente, no tiraban cara al aire. Bajaba el ritmo, nos uníamos, volvía a apretar, bajaba, nos volvíamos a unir. A poco de llegar a Sagunto Vicente y yo apretamos un poco, y llegamos al pueblo, con un Josete algo descolgado, diciéndonos que había tenído un percance con alguna piedra, qué se yo (la verdad es que se ha cambiado las ruedas, y se ha puesto unas bastante finas, creyéndose que iba a ir más ligero, pobre incauto, y con gravilla son algo peligrosas). Le esperamos un rato y unos unimos para adentrarnos en el pueblo para llegar a la plaza. Cuando llegamos, raudo, Vicente se para en el bar, y le digo que no, que hacia arriba al castillo (síntoma que el tío Visent no podía ni con el pedal), y él, como un buen deportista, aceptó el reto. Y cogemos las primeras rampas que nos llevan al Teatro Romano, juntos (excepto Josete, que no le echamos cuenta al pobre, que ya tenía bastante). A partir del Teatro empieza el "festival". Tiramos con las rampas más duras, y ¡sorpresa!, el tío Visent, se "clava", se baja de la bici. Yo, extrañado, le pregunto y me cuenta que no puede. Yo sigo hacia arriba, en esa corta, pero dura ascensión. Y llego arriba. Vicente había cogido "aire" y estaba subiendo la última recta de la subida. Llega con un "par" a pesar de su "crisis".
Después de un par de minutos de recuperación, bajamos. Cuando llegamos abajo, Josete se proponía subir. Qué insensato, dónde iba el pobre. Creo que se alegró de vernos para evitarse el infierno de intentar subir un poco, hasta el Teatro -a más no-. En ese lugar nos hicimos las fotografías. Ya estábamos ansiosos de hacernos los "bocatas" tan cojonudos que hacen en el bar de la plaza. Nuestra recompensa. Nos relajamos, nos alimentamos, descansamos (?), comentamos, etc.
Regreso hacia Valencia: Salgo con muchas ganas, con fuerzas casi intactas, con ganas de hacer el trayecto Sagunto-Puzol fuerte. A partir del primer kilómetro ya les pierdo de vista.
Ellos iban "acabados". Josete a su nivel (ya es bastante hacerse la etapa). Vicente, qué era de aquel Vicente que me puso en apuros en el Garbí. Estaba "hundido". Qué extraña era esa situación. En fin, días malos los puede tener cualquiera.
Llego a Puzol, no llegan. Decido retroceder, al rato, les veo, y me uno a ellos. Aquello era un calvario.
Pensaba que se podían recuperar. Pero no, aquello era tremendo. Desde Puzol a Valencia, fue lo mismo, yo tiraba, ellos atrás, muy atrás, ni podían con el casco. Yo, claro, para entrenarme un poco, esprintaba 200 metros, regresaba. Así bastantes veces, para no enfriarme, je, je, je... qué cabroncete soy, espero que disculpen mi "vacile". Sólo hubo un amago de orgullo personal por parte de Vicente en Alboraya que me esprintó -fue su última reserva-. Hasta Valencia, paso tortuguero...
En fin, espero que mis amigachos tomen esta crónica como algo divertida. No quiero humillarles, ja, ja, ja. La próxima salida se vengarán.
Lo que verdaderamente cuenta es que siempre que salimos lo pasamos muy bien. Somos un panda de tíos sanos.
La próxima, más... Un saludo.
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